Francisco Vaz Leal: Un Decano de Medicina con Pasión por el Arte
Francisco Vaz Leal, Decano de la Facultad de Medicina, comenzó a pintar desde niño. También es un apasionado de la escritura, la música y la fotografía. En una entrevista en su estudio de pintura, el decano compartió sus pensamientos sobre su relación con el arte y sus diversas actividades creativas.
– ¿Cuál es su afición favorita?
«No creo tener aficiones en el sentido convencional de pasatiempos o diversiones para llenar el tiempo libre. Para mí, estas actividades son paralelas a mi trabajo, y las tomo tan en serio como mi profesión. Mis aficiones no son una fuente de relajación y, a menudo, se convierten en una obligación más. Sin embargo, en el espíritu de la pregunta, debo admitir que siento un especial aprecio por la pintura, la literatura (tanto como lector y escritor), la fotografía y la música. Me resulta difícil elegir solo una, pero ya que hoy hablamos de pintura, dejaré las demás de lado.»
– Desde niño, pintar ha sido parte de su vida. ¿Por qué comenzó?
«Vi a uno de mis primos pintar y me impresionó mucho lo que hacía. Creo que fue el deseo de emularlo lo que me llevó a coger los pinceles. ¿Envidia? Posiblemente. ¿Envidia sana? No sé si tal cosa existe.»
– ¿Alguien o algo le inculcó esta pasión?
«Desde niño, me gustó dibujar. Había una papelería cerca de mi casa donde compraba cuartillas en blanco para dibujar. Lo hacía con tanta frecuencia que me llamaban ‘el cliente’. Tenía catorce años cuando pinté mi primer cuadro. Usé el dinero de mi cumpleaños para comprar algunos tubos de pintura al óleo, un lienzo y pinceles en una tienda de la calle López.»
«Mi padre jugó un papel importante al ver mi interés. Él tenía contacto regular con Eva Callejo, una pintora casada con el también pintor Manuel Fernández Mejías. Habló con ella para que me diera mis primeras clases durante los veranos con su hijo Juan Manuel, quien había aprendido a pintar con sus padres. Así comenzó mi aprendizaje. Después, me matriculé en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos Adelardo Covarsí, donde estudié durante ocho años. Aprendí a dibujar y pintar con maestros como Isauro Luengo, José María Collado y Fernández Mejías. En el aula de modelado, conocí a Guillermo Silveira, quien fue una influencia crucial en mi desarrollo artístico.»
– ¿Participa en algún colectivo artístico?
«En sentido estricto, no, aunque me siento identificado con mis compañeros de la Escuela de Artes y Oficios, como Rafael Morera, Mila Galán, Alfonso Doncel y Ángel Luis Pérez Espacio, entre otros.»
– ¿Qué satisfacciones le ha dado el arte?
«El arte me ha permitido conocer y disfrutar de la amistad de personas muy especiales. Además de los mencionados, tengo una relación entrañable con Marisol Silveira, hija de Guillermo, y su esposo Fernando Saavedra, quienes me han acompañado en muchos momentos de mi vida artística. También con Miguel Ángel Gartzía, propietario de la galería Arte Joven, y con mi querida amiga Ana Marín, quien ha escrito prólogos para algunos de mis catálogos. Hay muchas más personas, pero no puedo mencionarlas a todas. Un recuerdo especial para la familia Soler Martín, quienes siempre han acogido mis obras en su galería en Villafranca de los Barros, y para la Fundación CB, que me ha brindado un trato preferente.»
– ¿Recomendaría la pintura a otros?
«No recomendaría acercarse al arte a nadie que no esté dispuesto a implicarse en una búsqueda personal y un proceso de aprendizaje que puede ser largo y complejo, a menudo lleno de sinsabores. Contrario a lo que muchos piensan, la creación artística (sea pictórica o literaria) no es una actividad placentera cuando se trata de expresar lo más profundo de uno mismo, aunque sí tiene sus recompensas.»

